Negligencia

Hoy me escondo de tu ausencia, de ese ritmo acelerado que no me permite detenerme un segundo a pensar en lo que hago, por favor no lo llames negligencia, no hay porqué apresurarnos tanto, cada quien a su paso llegará a la brecha donde el amor no es más que un pretexto para hacerse daño, entonces vendrá el día en que el pasto verde que bajo tu ombligo piso se ponga marchito, y las nubes que en peldaños suben a tu cuarto se deshagan, y un abismo nos separe. Más pronto que tarde a este ritmo sé que el rumbo que sigo acabará por volverse un laberinto, que las palabras dejarán de ser las indicadas y me medirán con la vara cruel con que he medido, y qué haremos los dos en una celda donde sólo quepo yo, ¿compartir los castigos? Hoy me encierro en el silencio porque el habla tardía es una cosa tan podrida que me llena de moscas la lengua, además de que no hay persona, cojín o almohada que resista escuchar lo que tengo que gritar: nada en absoluto. Hoy me declaro incompetente para amar y ojalá que tú lo hagas igual.

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