My rotten lifestyle


Porque disfruto platicando con los perros de la calle mientras que con la gente y los viandantes me hago el sordo, me llaman alcohólico delirante. Pero luego, si me ven sobrio 3 días seguidos me tildan de enófobo y de hipócrita. Porque soy un mal hablante del inglés y escribo versos deficientes a la antigua defendiendo my rotten lifestyle me llaman cliché de un cliché, planeta sin órbita, poeta dizque maldito sin niguas en los pies ni musas yonquis que se da vida de rey, hijo feliz y bastardo de Charles Bukowski. No soy eso, ni lo otro, al menos es lo que creo, lo que soy ni yo mismo lo sé. Tal vez sólo alguien sin estrellas distantes en el horizonte. Aunque sí, bebo, estoy pasado de moda, soy un pedante y un cobarde con pocos huevos, y qué, nadie es perfecto. También he pasado sórdidas temporadas en el infierno, sólo que no lo grito a los cuatro vientos. Porque me arrellano en las escaleras a mirar pasar la nada con holgura cual dueño de un territorio pretérito, me tachan de haragán melancólico, no se percatan, quienes me juzgan, de que si yo cambié de mapa y sigo un plan distinto es porque me harté de ver tantos estúpidos en el camino. Porque me gusta coger al sino por el destino para devolverle una de las que me hace cuando me descuido me llaman depravado en lugar de consultar los términos en un diccionario. Entonces, ¿quién soy?, ¿a quién le creo?, ¿a quienes dicen que no sirvo o a quienes dicen que apesto? ¿Por qué no escuchar al tipo del espejo que duerme en mi armario y que al menos hoy está sonriendo?

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